
“1,9 millones de personas en las calles. Disturbios, atentados, incen
Más que recordar en lo bueno que estuvo el 18. Más que pensar en cómo levantarme en 4 horas para ir a clase. Más que pensar en dónde carretear este viernes y qué tenida ponerme para salir a perrear. Más que cualquier otra cosa, pienso que no sólo Santiago se desintegra.
El mundo se desintegra y a quienes tienen el poder de hacer algo, sólo les preocupa declararle la guerra a algún país que no sale en el Winning Eleven. Buscando, como un puto Pac-Man, comer más bolitas antes que el resto, y se acaban, al carajo, porque ya pase a la segunda etapa. Como diría el Chavo del 8, torta de jamón para hoy, hambre para mañana.
La sociedad se desintegra y a los que debería importarles están preocupados de ser más estilosos
que el resto. Tener el pelo más amorfo, o salir en un estúpido programa de pendejas estúpidas con una estúpida canción de Kudai, celebrando sus 15 con autos, champaña, vestidos de gala y todas esas cosas que, seguramente, son vitales cuando se cumple esa edad.
Porque ya lo decía Eddie Vedder en la mejor banda sonora que he escuchado en el último tiempo:
society, you're a crazy breed
I hope you're not lonely without me
society, crazy and deep
I hope you're not lonely without me
Porque aquí se pudrió todo, y las pocas cosas buenas, muestran que lo mejor que podemos hacer es rezarle a E.T. para que vuelva a la tierra y con su dedo mágico mejore todas las cosas, o abstraerse del mundo a jugar Shadow of the Colossus, mientras afuera los invasores de cuerpos controlan el mundo, la gente se ciega con televisores gigantes, se cometen horribles crímenes como el de Mr. Tinkles. Mientras afuera todo se desintegra.


