
Advertencia: Esto es pura ficción.
¿Quién controla Chile?. ¿La presidenta acaso? cuya autoridad se ve disminuida cada vez que tiene que dar un discurso público. ¿Sus ministros que tienen a la mitad de Chile estresado con el transporte público o los que no logran que los ciudadanos se sientan contentos con el sistema judicial? ¿Dónde están los padres de esos especimenes raros que salen con sus cabezas de todos colores y caras llenas de metal, a perder el tiempo “ponceando” y “sobajeandose”? Bajo el nombre de democracia, estamos viviendo una verdadera Anarquía. Aquí, urge un Comandante en jefe. Un hombre con pantalones que haga uso de la fuerza para salvar este país antes que sea demasiado tarde.
Basta ver como se subleva el popus cada vez que Michelle Bachelet, “máxima autoridad” de la patria habla. Qué pasa con esos irrespetuosos que quedan sin ninguna sanción por faltarle el respeto a la patria hecha persona. Para que hablar de esos auquénidos metamorfoseados surgidos el último tiempo que, sin ningún respeto vienen a exigir mar a Chile o peor, que apoyemos una y otra causa para la unificación de América Latina. Lo que se necesita es un hombre con cojones, que no tema alzar la voz para callar las bocas que hablan sin argumento y fomentan el desorden público. Alguien, que como lo enseñara Maquiavelo, prefiera ser temido que amado. Alguien que enseñe qué es el respeto a la autoridad, a esta generación de libertinaje y desinterés.
De qué sirve una democracia cuando el porcentaje de jóvenes que hacen uso de su derecho a sufragio es cada vez menor. Qué pasa que al salir a la calle vemos a hombres y mujeres iguales, con los pantalones por el suelo y pelos de rockero pervertido. Ya es hora de que alguien ponga fin a esto. Un toque de queda bien puesto y se terminó el tema. Para que hablar de esa moda de estar todo el día sin hacer nada. En este país no estamos para mantener gente, necesitamos un salvador que venga a echar a todos esos ociosos que no hacen nada por su vida.
Por otra parte, la delincuencia. Tema trillado durante los años de gobierno desde la “vuelta a la democracia”. Se necesita mano dura con los delincuentes. Si un cristiano aprovecha los dotes que le dio Dios para arrancar rápidamente de carabineros, pues que se le corten las piernas, que no las está usando para nada provechoso para la patria. Se necesita poner punto final también, a los centros de rehabilitación del Sename. Dónde se ha visto eso de niños de 10 12 años con pistolas y asaltando y matando gente. No dejemos que nuestro país se convierta en una favela. Si tienen la conciencia para apretar un gatillo la tendrán también para pagar por sus delitos como cualquier persona normal, con privación de su libertad.
Por si se olvida, el desarrollo económico de Chile nunca fue tan bueno, como el vivido durante el gobierno del comandante en Jefe Augusto Pinochet, y tan ingrato que este país ha sido con él.
Ahora, en tiempos difíciles. Donde en una bola de cristal se puede ver a futuro racionamientos energéticos, que el precio del pan se dispare nuevamente y los incivilizados de siempre no encuentran nada mejor que hacer explotar bombas creando alarma pública, urge la llegada de un salvador, que por la fuerza ponga orden a la caótica realidad que vive la patria, y por el bien del país, cualquier medio está justificado.
