8/27/2007

Más que un hobby

“Papá, voy a estudiar música…” una frase que quizás más de alguno ha pensado en decir, pero que por temor o falta de información, no queda más que en un bonito deseo. ¿Qué pasa cuando tus gustos y tu vocación está kilómetros de distancia de lo que tradicionalmente se hace? Aquí la historia de alguien que día a día se la juega por lo que decidió, sería su manera de ganarse la vida

Se acerca el fin de año y con él miles, de jóvenes a lo largo del país deben decidir hacia donde orientar su futuro. La oferta universitaria es enorme, pero a algunos eso no los satisface. Hace dos años Felipe Martínez estaba en ese dilema. Su pasión era –y es- la música. Comenzó tocando con una vieja guitarra que colgaba de una de las paredes de su casa para luego, a los 9 años, comenzar a estudiar guitarra clásica en la Escuela de Cultura. Ahí, tocando sus primeros acordes, comprendió la importancia que la música tenía en su vida.

A los 12 comenzó con la guitarra eléctrica y entonces no paró más. Aún en el colegio participo como guitarrista en las obras Jesucristo Superstrar y El Quijote de la Mancha, además de tocar en distintos lugares con su banda de Jazz Champa Trio.

Para estudiar música de manera profesional en Chile existen diversos caminos. Uno de ellos, el “tradicional”, es estudiar en algún conservatorio de música como el de la Universidad de Chile, Católica o Concepción, para luego dedicarte a tocar en teatros u orquestas, pero eso “demora un millón de años”, como explica Felipe.

Otro camino es dedicarse a la música popular, elección que a sus 17 años Felipe tomó sin dudar. Las opciones para tomar esta camino en Chile son 3: Escuela Moderna de Música, Projazz y Arcis, con un costo que oscila entre 1 millón 800 y los 3 millones de pesos aproximadamente, y el campo ocupacional va desde hacer clases de música hasta componer para cine, televisión o incluso tocar en alguna de las más populares bandas del momento. “Un loco de la Moderna toca con Kudai, jaja, no es su estilo pero hace lo que le gusta y gana plata, buena plata”.

Felipe estudia para ser Intérprete en Música Popular con mención en Guitarra Eléctrica y ya ha grabado algunos temas con su banda Petit Bouche, con la que espera sacar un disco pronto, todo de manera independiente. Además tiene proyectos de manera personal con Felipe Martínez Project, donde desarrolla plenamente su amor por la música, de la mano de ritmos que mezclan el Jazz, Pop y el Rock.

“Es complicado salir a flote en mundo de la música, en Chile es muy difícil” reconoce, pero que lo importante es jugársela por lo que a uno le gusta. Felipe sabe de eso, problemas de colón y más de una pelea familiar lo hicieron perder un año de estudios, pero sigue esforzándose por lo que le gusta.

Hace poco le pagaron a él y su banda $120 mil pesos por tocar en un centro comercial. Entre risas y nostalgia recuerda lo que ganaba por tocar mientras estaba en el colegio: copete gratis para el y el resto de la banda por toda la noche.

Cuando se le pregunta que haría de su vida si no estuviera dedicado a la música medita un momento para luego responder que algo que no lo limite mucho y no sea tan estructurado.

-¿Algún mensaje para los niños?

- Jajaja , para ser bueno hay que estudiar y tocar harto, si no, no pasa nada…



PD: